A mi da igual si una mujer es una modelo, una estudiante o simplemente trabaja en el supermercado, si es guapa es cierto que sentirá la seda de mis sabanas al menos una vez. Y por la mañana se lo juro que ella no querría irse de mi cama. Nunca me ha venido a la cabeza contar el numero de las tangas que habitan mi dormitorio, pero en forma espontanea yo diría veinte o sea. Me lo cojo el móvil encima del tocador y veo que hay cinco llamas perdidas: Maria, Isabel, Pilar, Alejandra y Mariana. Ayer había ocho.
Oigo los sonidos de la gente afuera en la calle. Hay coches, madres llevando los niños al colegio, el ladrido de un perro. Vida.
Yo aquí con esta... ¿como se llama? ¿Luisa? ¿Laura? Todavía esta durmiendo, y como la mayoría de las otras que han pasado por esta cama, le dejo soñando. Le miro un rato mientras que muevo mi mano sobre su espalda y me llama la atención un tatuaje- "mi querido Jorge". Lo siento señor.
A veces me pregunto ¿por que no me quede con una chica que conozco en las discotecas? La respuesta es que podría manipular cualquiera de las chicas que bailan como robots a la mierda de música que tocan en las discos. Son exactamente iguales. Cuando la puerta de mi casa cierre y esta chica ya esta en el taxi en camino a su casa, creo que voy a llamar a Mariana. Me apetece una rubia...
... Y me gusta como hacen sonidos mientras duermen.
***
Oigo los sonidos de la gente afuera en la calle. Hay coches, madres llevando los niños al colegio, el ladrido de un perro. Vida.
Yo aquí con esta... ¿como se llama? ¿Luisa? ¿Laura? Todavía esta durmiendo, y como la mayoría de las otras que han pasado por esta cama, le dejo soñando. Le miro un rato mientras que muevo mi mano sobre su espalda y me llama la atención un tatuaje- "mi querido Jorge". Lo siento señor.
A veces me pregunto ¿por que no me quede con una chica que conozco en las discotecas? La respuesta es que podría manipular cualquiera de las chicas que bailan como robots a la mierda de música que tocan en las discos. Son exactamente iguales. Cuando la puerta de mi casa cierre y esta chica ya esta en el taxi en camino a su casa, creo que voy a llamar a Mariana. Me apetece una rubia...
... Y me gusta como hacen sonidos mientras duermen.
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A mi da igual si una mujer es una modelo, una estudiante
o simplemente trabaja en el supermercado, si es guapa es cierto que
sentirá la seda de mis sabanas al menos una vez. Y por la mañana se lo juro que
ella no querría irse de mi cama. Nunca me ha venido a la cabeza contar el
numero de las tangas que habitan mi dormitorio, pero en forma espontanea
yo diría veinte o sea. Me lo cojo el móvil encima del tocador y
veo que hay cinco llamas perdidas: Maria, Isabel, Pilar, Alejandra y Mariana. Ayer había ocho.
Oigo los sonidos de la gente afuera en la calle. Hay coches, madres llevando los niños al colegio, el ladrido de un perro. Vida.
Yo aquí con esta... ¿cómo se llama? ¿Luisa? ¿Laura? Todavía está durmiendo, y como la mayoría de las otras que han pasado por esta cama, le dejo soñando. Le miro un rato mientras que muevo mi mano sobre su espalda y me llama la atención un tatuaje- "mi querido Jorge". Por solo un momento me siento mal. Todo lo que está mal en el mundo me ataca a la vez e imagino como reaccionaria yo si el amor de mi vida soñara con algún otro chico. Olvídate, pienso. No tengo nada que ver con aquel tío que no puede satisfacer a su mujer. Da igual. Y el ciclo empieza de nuevo.
A veces me pregunto ¿por qué no me quede con una chica que conozco en las discotecas? La respuesta es que podría manipular cualquiera de las chicas que bailan como robots a la mierda de música que tocan en los discos. Son exactamente iguales. Cuando la puerta de mi casa cierre y esta chica ya está en el taxi en camino a su casa, creo que voy a llamar a Mariana. Me apetece una rubia...
... Y me gusta como hacen sonidos mientras duermen.
Oigo los sonidos de la gente afuera en la calle. Hay coches, madres llevando los niños al colegio, el ladrido de un perro. Vida.
Yo aquí con esta... ¿cómo se llama? ¿Luisa? ¿Laura? Todavía está durmiendo, y como la mayoría de las otras que han pasado por esta cama, le dejo soñando. Le miro un rato mientras que muevo mi mano sobre su espalda y me llama la atención un tatuaje- "mi querido Jorge". Por solo un momento me siento mal. Todo lo que está mal en el mundo me ataca a la vez e imagino como reaccionaria yo si el amor de mi vida soñara con algún otro chico. Olvídate, pienso. No tengo nada que ver con aquel tío que no puede satisfacer a su mujer. Da igual. Y el ciclo empieza de nuevo.
A veces me pregunto ¿por qué no me quede con una chica que conozco en las discotecas? La respuesta es que podría manipular cualquiera de las chicas que bailan como robots a la mierda de música que tocan en los discos. Son exactamente iguales. Cuando la puerta de mi casa cierre y esta chica ya está en el taxi en camino a su casa, creo que voy a llamar a Mariana. Me apetece una rubia...
... Y me gusta como hacen sonidos mientras duermen.
me gusta mucho la historia, pero quizás podría haber un cambio mas evidente en el protagonista.
ResponderBorrarSi quieres transformar esta escena en un microrrelato, intenta crear un momento de casi-cambio en el protagonista, aunque al final se quede tal y como está (como en los finales chejovianos).
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