jueves, 28 de febrero de 2013

Aislado y Arrogante

A mi da igual si una mujer es una modelo, una estudiante o simplemente trabaja en el supermercado, si es guapa es cierto que sentirá la seda de mis sabanas al menos una vez. Y por la mañana se lo juro que ella no querría irse de mi cama. Nunca me ha venido a la cabeza contar el numero de las tangas que habitan mi dormitorio, pero en forma espontanea yo diría veinte o sea. Me lo cojo el móvil encima del tocador y veo que hay cinco llamas perdidas: Maria, Isabel, Pilar, Alejandra y Mariana. Ayer había ocho.

Oigo los sonidos de la gente afuera en la calle. Hay coches, madres llevando los niños al colegio, el ladrido de un perro. Vida.

Yo aquí con esta... ¿como se llama? ¿Luisa? ¿Laura? Todavía esta durmiendo, y como la mayoría de las otras que han pasado por esta cama, le dejo soñando. Le miro un rato mientras que muevo mi mano sobre su espalda y me llama la atención un tatuaje- "mi querido Jorge". Lo siento señor.

A veces me pregunto ¿por que no me quede con una chica que conozco en las discotecas? La respuesta es que podría manipular cualquiera de las chicas que bailan como robots a la mierda de música que tocan en las discos. Son exactamente iguales. Cuando la puerta de mi casa cierre y esta chica ya esta en el taxi en camino a su casa, creo que voy a llamar a Mariana. Me apetece una rubia...

... Y me gusta como hacen sonidos mientras duermen.

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A mi da igual si una mujer es una modelo, una estudiante o simplemente trabaja en el supermercado, si es guapa es cierto que sentirá la seda de mis sabanas al menos una vez. Y por la mañana se lo juro que ella no querría irse de mi cama. Nunca me ha venido a la cabeza contar el numero de las tangas que habitan mi dormitorio, pero en forma espontanea yo diría veinte o sea. Me lo cojo el móvil encima del tocador y veo que hay cinco llamas perdidas: Maria, Isabel, Pilar, Alejandra y Mariana. Ayer había ocho.

Oigo los sonidos de la gente afuera en la calle. Hay coches, madres llevando los niños al colegio, el ladrido de un perro. Vida.

Yo aquí con esta... ¿cómo se llama? ¿Luisa? ¿Laura? Todavía está durmiendo, y como la mayoría de las otras que han pasado por esta cama, le dejo soñando. Le miro un rato mientras que muevo mi mano sobre su espalda y me llama la atención un tatuaje- "mi querido Jorge". Por solo un momento me siento mal. Todo lo que está mal en el mundo me ataca a la vez e imagino como reaccionaria yo si el amor de mi vida soñara con algún otro chico. Olvídate, pienso. No tengo nada que ver con aquel tío que no puede satisfacer a su mujer. Da igual. Y el ciclo empieza de nuevo.

A veces me pregunto ¿por qué no me quede con una chica que conozco en las discotecas? La respuesta es que podría manipular cualquiera de las chicas que bailan como robots a la mierda de música que tocan en los discos. Son exactamente iguales. Cuando la puerta de mi casa cierre y esta chica ya está en el taxi en camino a su casa, creo que voy a llamar a Mariana. Me apetece una rubia...

... Y me gusta como hacen sonidos mientras duermen. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Zapatos


Me acuerdo del día en que mi hermano mayor volvió a casa después de una semana de viajes con sus amigos. Cuando el pasó por la puerta de la casa tenía algo en su mano, algún regalito o sea. Se acerco a mí y me pegó el brazo sonriendo. Me llamo la atención lo que tenía en su mano y mis ojos se abrieron de emoción. Me dio la caja y empecé a abrirla con ganas, como un cofre del tesoro. Lo que descubrí eran blancos y azules, los zapatos de deportes más chulos que jamás había visto. El logo de “Nike” en blanco era tan brillante contra el azul, y brillaba en mis ojos como si fueran joyas, y me enamore de ellos en ese momento. Los llevaba cada día en el parque con los amigos, jugando fútbol y después de solo dos o tres semanas los destruye con marcas de césped y tal.  Me encantaba esas marcas verdes porque los zapatos parecían a los colores del globo- azul, blanco y verde- y me hacían sentir que tuviera los zapatos hecho por Dios mismo.